LAS EMOCIONES DE MAMÁ

La conexión con nuestra mamá nos marca en nuestra forma de pensar, sentir y actuar. Desde nuestra concepción recibimos toda la información biológica, y además sus emociones, su forma de pensar, sus reacciones, y todas sus experiencias de su propia vida, desde su propia concepción. A través de nuestra madre heredamos la información de nuestra abuela, de nuestros ancestros, no solo la genética, sino también las experiencias de vida que fueron importantes para la adaptación de la familia. Las experiencias de nuestra mamá, aún antes de ser madre, desde su propia concepción, tienen un valor muy importante en nuestra historia y de alguna manera estamos condicionados con esa información, hasta que hacemos conciencia que mamá es la principal programadora en nuestra vida.

Independientemente de cómo es o fue nuestra relación con mamá, si aún vive o ya murió, su presencia o ausencia y toda la experiencia alrededor de mamá determina en gran parte nuestra forma de ver la vida, nuestra manera de percibir el mundo, nuestra relación con el mundo. Según la experiencia que haya tenido mamá en su vida, ella es una referencia sumamente importante de cómo interpretamos, sentimos y reaccionamos en cada etapa de nuestra vida.
Te has preguntado: ¿cómo fue el embarazo de mamá durante tu gestación?, ¿qué situación vivía mamá en el momento de tu concepción, durante el embarazo, el parto y tus primeros 3 años de vida? ¿cuáles eran sus emociones? ¿cuáles fueron los eventos más importantes que tu mamá vivió en tus primeros 7 años de vida? Esta indagación es muy útil en el proceso de autoconocimiento, nos ayuda mucho a comprender nuestros propios sentimientos, nuestras reacciones emocionales más frecuentes, sobre todo los temores que tienen que ver con ésta etapa tan importante de mamá y cómo nosotros lo aprendimos de ella, inconscientemente claro, como un proceso adaptativo y evolutivo de nuestra humanidad.

Tal vez no tengas mucha información al respecto, o sea difícil conocer esa parte tan importante de nuestra historia, pero el sentir permanece, ese sentir con el que podemos conectar simplemente al ponernos en el lugar de mamá en esa época, ponernos en sus zapatos, en su piel, y preguntarnos: ¿Qué sentiría mamá en ese momento? Seguro nuestra mente inconsciente nos lo muestra, usando las sensaciones, esas memorias que quedan impregnadas en las células de nuestro cuerpo y permanecen para ser llevadas a la conciencia y poder trascender la historia de mamá para vivir nuestra propia historia.

La herencia emocional de mamá nos programa, pero NO nos condena, cada uno tiene la oportunidad de cambiar esa información, actualizando las memorias con la toma de conciencia, honrando la vida de mamá, agradeciendo su vida tal y como haya ocurrido, y transmutando ese legado en una forma diferente de vivir, con nuestro propio sello, con nuevas opciones, liberando en cada generación el miedo y eligiendo vivir en el amor.

Liz Kanno
Especialista en Bien Estar Emocional