HABLAR TAMBIÉN CURA EL CUERPO

Liz Kanno
Especialista en salud y bienestar emocional

Alguna vez has notado que después de platicar con alguien alguna situación o conflicto te sientes como “aliviado”? Platicar y compartir nuestros asuntos que nos preocupan con alguien más es muy importante para descargar nuestras emociones y por lo tanto también tranquiliza al cuerpo y calma a la mente. Es como una medicina que disminuye el dolor interno que muchas veces también se manifiesta con síntomas físicos, recordemos que mente, cuerpo y emociones están completamente unidos, lo que pasa en nuestra mente, nuestras inquietudes, nuestras preocupaciones, también mueven nuestras emociones, y a su vez las emociones se expresan en el cuerpo con sensaciones de malestar e incomodidad por algún proceso biológico alterado. Nuestro bienestar implica mirar de forma integral al estado del cuerpo, a los pensamientos y a las emociones que ocurren en nuestro diario vivir.

Conversar acerca de lo que sentimos emocionalmente es un recurso muy efectivo para aligerar las dificultades o retos que tenemos en nuestro camino. Hablar desde el corazón, expresar nuestras emociones, reconocer nuestros miedos más profundos con alguien que nos escuche sin juicios, es muy liberador para el cuerpo, disminuye la carga emocional al compartir con otra persona como nos sentimos, y esa sensación de estar acompañado es una condición muy importante para la salud física, desde nuestra biología es vital estar en grupo, nos da seguridad y protección necesaria para la supervivencia. Cuando tenemos un impacto o conflicto inesperado, compartir nuestro sentir con alguien aminora en gran medida el bioschok que se genera en el cerebro, porque de alguna manera dejamos de sentirnos solos en este “problema” y al hablarlo con alguien nos abre una puerta a encontrar alguna solución. La presencia física de otra persona nos contiene en momentos de desequilibrio emocional, nos calma SENTIR al otro: su mirada, su escucha, sus palabras, su abrazo, la energía de otra persona tiene el poder de aquietar al cuerpo y a la mente, sólo con estar presente.

El recurso de un terapeuta es muy útil como un espacio para la descarga emocional de nuestros conflictos, pérdidas, dificultades, sobre todo en procesos de enfermedad física. Un profesional nos brinda esa oportunidad de transitar momentos complicados con recursos efectivos para superar los eventos dolorosos de la vida. También podemos pedir ayuda a personas especiales que representan para cada uno un gran apoyo emocional, como amistades, familiares, la pareja que nos ha sido muy útil su presencia para acompañarnos en momentos importantes, no solo en las alegrías, también en las penas.

Hablar de nuestro sentir con alguien de nuestra confianza, poder llorar, poder expresar cómo nos sentimos sin ser juzgados, criticados, rechazados, es como un analgésico para el cuerpo y el corazón.

Entonces… ¿lo platicamos?

SIEMPRE ESTÁ BIEN SENTIR LO QUE SIENTO