Encuentro reflexivo

Sigue a tu corazón

Por: Ale Aguilar

¿Qué quieres hacer? Es una pregunta que me encantaba que mis papás me hicieran cuando era niña, y que sigo disfrutando cuando alguien me la plantea porque me dan la posibilidad de elegir ante un panorama que siempre visualizo amplio frente a mí. Pero, cuántas veces nos la hacemos a nosotros mismos. Porqué esperamos a que alguien más nos la planteé para poder elegir eso que sí anhelamos.

Quiero viajar, quiero pintar, quiero moverme, quiero quedarme, quiero probar, quiero estar en silencio, quiero jugar, quiero correr, quiero descansar. Y hoy no hablo de lo que necesitamos, ni lo de lo que tenemos qué hacer. Hoy te invito a pensar en qué quieres por que creo que es una pregunta a la que no todos y no siempre, le hacemos caso. Las obligaciones, responsabilidades y los favores que les hacemos a otros nos alejan muchas veces de esta valiosa respuesta que está ligada a disfrutar lo que vivimos.

¿Qué quiero hacer? Es una pregunta que nos deberíamos hacer cada día, cada mañana; en cada situación en la que la vida nos pone frente a un dilema, y luego hacernos caso. Aunque deberemos estar conscientes de que la respuesta a esta pregunta requiere sinceridad, decisión y responsabilidad. No podemos darnos una respuesta si no nos conocemos, si no tenemos claridad de nuestros gustos y disgustos, del tipo de personas con las que deseamos convivir, la calidad de nuestra salud física y emocional y el tiempo y tal vez dinero que invertiremos en ella. Partimos de conocernos para tomar decisiones, porque éstas traerán sus consecuencias. Una vez que nos quede claro qué deseamos y vayamos tras esa respuesta, las vivencias nos llevarán a vivir determinadas situaciones. Por eso creo que también va implícita la RESPONSABILIDAD.

Sin embargo he venido pensando en todas esas veces en que no nos sentimos agusto siendo, estando o haciendo porque “era lo correcto”. Seguro te ha pasado, sentirte incómodo, malhumorado, aburrido o irritable por no haberte hecho caso. Pero seguro también recordarás TODAS esas veces en la que has sido pleno y feliz porque elegiste hacerte caso haciendo eso con lo que tu ser resuena, ¿por qué no nos plateamos esta pregunta con más frecuencia?

Hoy te invito a hacerte esta pregunta más seguido, en cada decisión, pensando (por supuesto) que la respuesta deberá ser benéfica para tí y para todos los involucrados. Resuena con lo que te gusta, conócete, respeta a tu persona y a los demás, fluye y ¡Sigue tu corazón!